La tarde nos encontró con Warnes y Gabriel en el 470, quienes volvieron prematuramente a puerto aduciendo cuestiones técnicas (cocó-cocó!). Por otra parte, en el pampero salimos Esteban, Yasmin, Toia y quien les habla (créase o no me subí al pampero) para encontrarnos con unas durísimas pero manejables condiciones, con bastante ola y viento. Para el regocijo de la tripulación el agua ya está relativamente caliente (no es Brasil, pero...) y nadie se quejó, por lo cual deduzco que la pasaron bastante bien.
Toblerone y mate de Toia complementaron la tarde en el más auténtico espíritu del curso, y dedicamos el tiempo restante a hacer arreglos y mantenimiento pendiente (parte fundamental de la navegación), con Xavier y Gabriel a la cabeza de la tarea involucrando una labor de precisión a la par con la de los relojeros suizos (en realidad no, pero bueh).
Me olvidé de sacar fotos así que adjunto un par más de Brasil (total...):


de Angra a los pampas sin escalas, grande Tana!
ResponderBorrardia genial, gran "consenso".
aguante!